Cada cosa por su nombre, Antonia!

Correcto.

Si es una mesa, pues se dice mesa. Y si es una silla, pues imagina cómo lo puedes llamar. Si está todo tan claro, porqué seguimos emperrados en hacer que no parezca lo que es. Pero sobre todo, si cada cosa tiene su nombre y cada persona tiene su nombre…porque hacemos la aclaración cuando es algo diferente. Yo soy celiaca, miope, no me gustan mucho las judías pintas y estoy fatal de lo mío. Pero la gente me llama Cristina. Si Paquito se llama Paquito y Juan Pedro es Juanpe para los amigos…porqué surge la necesidad de aclarar “tiene una discapacidad” o “va a un cole especial” o tiene “necesidades educativas especiales”. ¡ Pues como tod@s ! (por de más o por de menos, todos hemos necesitado nuestro tiempo y espacio para aprender). No se trata de esconder o de integrar. Creo que es más fácil que todo eso. Se trata de ser respetuoso, educado, un poco leído a ser posible y abierto de mente.

Desde que estoy metida en el mundo de la educación “especial” me he tropezado con algunos, compartido con otros, opiniones de todas las clases, colores, … y enriquecen cada una de ellas, os lo aseguro. Sin embargo, me parte el corazón cuando alguien dice en un ay “Pobrecitos”. Lo más gracioso es que pobrecitos somos el resto. Tienen tanto que enseñarnos y queremos aprender tan poco. Aprender significa soltar y dejarte llevar. No todo el mundo está por la labor, ni está preparado.

Ojo, ya sea trabajando o en mis actividades como voluntaria, no intento nada que no sea disfrutar de la compañía de todo el mundo, con todo lo bueno que cada persona tiene dentro. Y lo malo, también está y hay que estar también para eso. Jo, no hay nada más bonito en este mundo que te den un abrazo sin que sepas por donde te viene, que sonrían a tu lado, que confíen en ti. Da igual como sea quien lo recibe o lo otorga. Mientras sea sincero me vale. Cuánta gente guapa no tiene corazón y a cuantos no les cabe en el pecho de buenas personas que son, pasando de bellezas efímeras.

Una cosa no quita la otra y es verdad que todo tiene su nombre. Una persona sorda no es “sorda” ni “sordomuda” (qué horror!). No. Será una persona que resulta que es sorda. O alguien “es autista”. No perdona, primero se es persona y luego se tiene lo que se tiene. Y en este caso es una persona con autismo. Lo que define es el ser humano, no lo que aflora, surge, sin tú quererlo ni beberlo.

A continuación aquí dejo el enlace a un archivo en Canal Sur en el que se recogen consideraciones para hablar del tema de las discapacidades en los medios de comunicación, que son de los primeros que deberían dar ejemplo, por abarcar y llegar en poco tiempo a mucha gente a la vez.

Al final de este post, sigo pensando que si María Concepción se llama así pues es lo justo que respetemos eso. Una cosa os digo, alguna vez me he pasado que me han chistado para llamar mi atención o me han dicho “hey tú” ante lo cual he seguido de largo. Me llamo y soy Cristina, y me ha costado un trabajazo ser como soy como para que ahora me lo eches por tierra. No, eso sí que no . Somos algo más que la carcasa que recubre el universo interior que cada uno de nosotros guarda dentro. Algunos son un vórtice de caos y destrucción y otros…te hacen derretirte con una mirada sincera y un abrazo a dos manos.

Gran fin de semana!!!

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